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VER TODAS LAS ENTREVISTAS DE CINE PARA ESTUDIANTES
LA TARTA DEL PRESIDENTE, DE HASSAN HADI
Primera película iraquí, país que cuenta con muy pocas salas de cine, que se presentó en Cannes y ganó la Cámara de Oro. Lo que en apariencia parece una historia simple, en realidad, a través de sencillas situaciones, nos habla de un país en la década de los 90 empobrecido, sometido a un presidente omnipresente y donde los pervertidos y estafadores se aprovechan de la vulnerabilidad de la gente desfavorecida. Lamia, tiene 9 años y vive con su abuela en las marismas mesopotámicas. En un sorteo que tiene lugar cada año en las escuelas para celebrar el cumpleaños de Saddam Hussein, le toca preparar la denominada tarta del presidente. Ella sola se las tendrá que apañar para conseguir todos los ingredientes necesarios en un país donde los alimentos escasean debido a las sanciones internacionales y a la represión interna. Su periplo por Bagdad le enfrentará a un mundo sin sentido, carente de humanidad. Si no cumple con este absurdo cometido, le espera un duro castigo en un país donde los niños pueden ser encarcelados e incluso condenados a muerte. La absorbente actuación de Lamia (Baneen AhmAd Nayyef), con su ingenuidad e inocente mirada, nos traslada a un mundo en el que la infancia ha de ingeniárselas para subsistir. El resultado es una ópera prima conmovedora, con una gran carga alegórica, una excelente fotografía del rumano Vladimir Panduru que alterna los paisajes plácidos de las marismas con la vorágine de la ciudad, una música con instrumentos tradicionales y un final inquietante. Un cine sin pretensiones, pero hecho desde el sentimiento.
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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LA CHICA ZURDA, DE SHIH-CHING TSOU
Shih es una cineasta taiwanesa productora de películas dirigidas por Sean Baker. Aquí debuta en solitario como directora. Baker colabora como coguionista y productor. Quien disfrutó viendo la luminosa pero descorazonadora Florida Project seguramente tendrá garantizada una hipnótica sesión en la chica zurda. Grabada con un iPhone y un mínimo presupuesto se centra en una madre y sus dos hijas y las dificultades que han de afrontar cuando regresan a Taipei para rehacer su vida. Tres generaciones de mujeres donde cada una tendrá que bregar en solitario para abrirse camino. La madre, Shu, regenta un puesto de comida en un mercado nocturno de la ciudad, pero le acorralan las deudas. Cuando intenta pedir ayuda a su familia esta se la deniega y comienzan a desvelarse conflictos familiares del pasado no resueltos. . I-Ann, la hija adolescente permanentemente enfadada con el mundo, se enreda en constantes peleas con su madre y su jefe. Trabaja como vendedora en un bétel, lugar donde chicas jóvenes que intentan ganarse a un público masculino venden una "nuez de areca" que se masca y produce un calentamiento corporal debido a los estimulantes que contiene, seguido de una euforia y una sensación de bienestar. I-Jing, la pequeña de 5 años que atrapa con su magnetismo, es la que aporta calidez a la película. Es zurda y se obsesiona con que su mano izquierda le incita a hacer cosas malas pues su abuelo le ha dicho que la maneja el diablo y le prohíbe usarla cuando están juntos. En ella recae el punto de vista de la película; su continuo deambular por el mercado nos descubre un mundo de vistosos colores, productos de todo tipo y personajes variopintos. Observa una vida adulta que le resulta ajena, pero , al mismo tiempo, va tomando conciencia del mundo. La historia se va desarrollando en un tono desenfadado, con un ritmo narrativo ameno que no decae y alternando hábilmente el drama y el humor. Pero todo este equilibrio se ve alterado al final con un giro radical e inesperado, donde el melodrama irrumpe bruscamente, aflorando los secretos familiares, largo tiempo silenciados, poniendo en entredicho la estabilidad de las relaciones familiares.
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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DIAMANTI, DE FERZAN OZPETEK
Película dedicada a Virna Lisi, Monica Vitti y Mariangela Melato.
Sorprende encontrar un relato que transcurra desde un PUNTO DE vista del cine poco explorado: el de un taller de costura donde se confeccionan los vestuarios para la gran pantalla y el teatro. Sorprende también su inicio: el director reúne en una comida a sus actrices preferidas para que lean el guion de su próxima película y decidan si quieren participar. Estamos, pues, ante dos planos narrativos, el de la reunión con las futuras protagonistas y el relato principal, situado en los años 70, en una prestigiosa casa de alta costura. Ferzan sabe de lo que habla. De joven había visitado el taller de la "Sartoria Tirelli" en Roma donde Piero Tosi diseñó los vestuarios de películas tan emblemáticas como El Gatopardo, Muerte en Venecia o La dama de las Camelias, "los talleres de sastrería de cine y teatro me fascinaban; el encanto de esos santuarios de la belleza donde la creatividad florecía con ingenio, dedicación y una intensa diligencia". Y estas son algunas de las virtudes que caracterizan a las estrellas de esta película que, con su vivo ritmo y al compás de canciones de Patti Bravo y Mina, no deja lugar para el tedio. Pero no solo ellas la protagonizan: los alfileres, los hilos, los maniquís, las máquinas de coser y las coloristas telas, cuyos precisos planos transmiten incluso su textura, también colaboran en acercarnos a este taller regentado por dos hermanas muy distintas. Una emprendedora, autoritaria (Luisa Ranieri) y la otra vulnerable y desolada (Jasmine Trinca). Sorprende también el torrente de emociones que se van sucediendo a lo largo de sus 135 minutos. Ilusiones, frustraciones, alegrías, tristezas, rencores, afectos, amores, desamores, etc. van saltando de una mujer a otra, perfilando las historias que se encuentran detrás de cada personaje: violencia de género, un salario que no llega, depresión de un hijo, duelo por la muerte o abandono de un ser querido o incluso un amor platónico... Pero, por encima de todo, están estas mujeres fuertes, solidarias y que día a día se enfrentan a retos muy distintos: puros diamantes.
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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Tres kilómetros al fin del mundo
En Rumanía no existe el matrimonio homosexual. En tiempos de Ceaucescu se castigaba con la cárcel y hasta el año 2000 no se eliminó la legislación en contra de la homosexualidad. Aunque han pasado algunos años, la película está situada en un pequeño pueblo conservador del Delta del Danubio donde los poderes fácticos están más preocupados por mantener una moral reaccionaria que por hacer justicia si esta va en contra de sus principios. Adi, acusado de homosexualidad, será la víctima que aglutinará todos estos poderes en su contra: iglesia, policía y cacique compinchados contra un adolescente que ha venido al pueblo a pasar las vacaciones con su familia. Pero no satisfechos con velar por sus intereses, utilizan a los padres de Adi, que no saben cómo abordar la situación, para conseguir sus aviesos propósitos: "si silenciáis que mis hijos han agredido al vuestro, yo os perdono la deuda que tenéis conmigo", dice el cacique, o, "con una ceremonia religiosa conseguiré que Adi se cure de su enfermedad", dice el cura que realizará un atávico exorcismo sobre el chico, o, un policía que convence a los padres de que la verdad sobre quién agredió al chico acabará saliendo a la luz pero que suda tinta para hacer que todo quede en una simple anécdota. Y esta sociedad tan cerrada, tan satisfecha de sí misma creerá salvar su honra al averiguar que el amigo de Adi era un turista con lo que el mal provenía de lejos. A Parvú parece interesarle más cuestionar cómo actúan estas dinámicas del poder y de qué mecanismos aviesos se valen para sacar un beneficio propio que analizar el mundo emocional de Adi, expresado a través de unas tomas largas, planos fijo, sin exageraciones dramáticas y con unos sobrios diálogos.
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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CIENTO VOLANDO, DOCUMENTAL DE ARANTXA AGUIRRE
MÁS VALE "CIENTO VOLANDO" QUE PÁJARO EN MANO
Independientemente de que se conozca o que guste más o menos la obra de Eduardo Chillida recomendaría este documental aunque solo sea para disfrutar de la música de Bach, del sonido de la lluvia en parajes norteños, del cambio de luz con el paso de las estaciones y de las reflexiones sobre el quehacer y la personalidad del escultor, gran admirador de Bach de quien comenta,"la música es una construcción en el tiempo y el espacio, a Bach como arquitecto no ha habido nadie que se le arrime", de Jorge Guillén, "lo profundo es el aire" y de San Juan de la Cruz, "los valles solitarios, nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonoros". ¡¡¡Cómo comparto sus gustos artísticos!!!
En los años 80 , Chillida y su mujer Pilar Belzunces compraron en Hernani un caserío de piedra y madera del siglo XVI en estado ruinoso. Chillida vio que era el sitio perfecto para trabajar y con el tiempo crear un museo con su obra. Lo hizo restaurar y en el 2000 se inauguró como el Chillida Leku museo. Rodeado de una espectacular naturaleza, los magnolios, robles, plátanos y castaños se combinan en armonía con distintas obras del escultor. El caserío junto a Jone Laspiur, guía del documental, son los protagonistas que nos ayudarán, a interpretar la obra y el mundo personal del artista. El maestro del hierro y el hormigón, era un hombre introspectivo, profundamente espiritual que huía del halago y de las celebraciones y cuya vida giró principalmente en torno a su obra (tallar, forjar, modelar) como forma de superarse, de dar forma a sus ideas y de encontrar respuesta a sus preguntas filosóficas. Con el paso del tiempo el creador fue perdiendo el deseo de vender sus obras y el caserío se convirtió en su refugio. Acero, granito, hierro, alabastro y hormigón transmiten el espíritu y la vida reposada del autor que supo moldearlos.
"El artista sabe lo que hace pero para que merezca la pena debe saltar esa barrera y hacer lo que no sabe'. E. Chillida.
"Formamos parte del camino que otros recorrerán" A. Aguirre
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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LA HABITACIÓN DE AL LADO, DIRIGIDA POR PEDRO ALMODÓVAR
Dadas las expectativas que se han creado alrededor de la película, fui al pase esperando que se vieran cumplidas. En parte se han visto satisfechas y en parte me han decepcionado, pero siempre me sucede lo mismo con las películas de Almodóvar. Lo cierto es que el director ha dejado atrás su etapa sobrepasada para dedicarse a un cine más contenido, sobrio, con un estilo más académico, una puesta en escena muy precisa y una gama de colores vivos pero no estridentes. Hasta aquí nada que objetar. Pero el director sigue con su costumbre de introducir temas que se apartan del relato central y que generalmente coinciden con la más vigente actualidad. Si tenemos en cuenta que el tema central de La habitación de al lado es el de una mujer víctima de un cáncer terminal y que recurre a una amiga para que le acompañe en este delicado tránsito y le ayude a tener un final digno, están de más algunos flashbacks que poco aportan y que rompen tanto temática como estéticamente con el hechizo y la intimidad que transmiten las dos mujeres.
Si me remito a la obra en que se basa la película "Cuál es tu tormento" de Sigrid Nunez (por cierto, nuera de Susan Sontag, que teorizó sobre el cáncer), en dos momentos de la novela un profesor habla sobre el cambio climático y su negativa repercusión en el planeta. Se puede estar de acuerdo o no con su teoría catastrofista, pero habla con conocimiento de causa y está bien argumentado. En la película queda reducido a una charla facilona de bar lleno de tópicos que podría haberse evitado pues resulta ridículo en contraste con la profundidad del tema central. También sería discutible si era necesario el epílogo final (que no está en el libro). Pero prescindiendo de estas escenas un tanto forzadas, la película es toda una lección de vida abocada a una muerte eminente con momentos cargados de poesía donde el amor y los gestos desinteresados son los vínculos que unen a las protagonistas. Martha, Tilda Swinton, ha de librar con dos muertes: la exterior como corresponsal de guerra y la interior con su enfermedad y con una hija que la rechaza. "He tenido la muerte en mis manos, jamás pensé que sería tan ligera". Sin dramatismos innecesarios nos transmite sin tapujos sus sentimientos, su mundo emocional cambiante, su deterioro, sus momentos de aceptación y también los de rechazo, pero por encima de todo su búsqueda de libertad y dignidad a la hora de morir. Ingrid, Julianne Moore, también mantiene desde la ficción su propia batalla contra la muerte, como si esta fuera una opción y no una realidad. En estos días que pasan juntas en una casa en medio de la naturaleza, saldrán recuerdos de otros tiempos, lecturas afines (muy conmovedora el recital de la poesía final de Dubliness, Los muertos, de John Huston), viejas amistades, relación de Martha con su hija, compartirán películas y buscarán la serenidad para enfrentarse al final, todo ello plasmado en unos apropiados primeros planos que expresan la magnitud de las emociones que sienten las dos mujeres. Vida y muerte conviven con naturalidad y delicadeza, intensamente. Las palabras de Faulkner pronunciadas cuando recibió el Premio Nobel, eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio, están encarnadas sutilmente en las dos protagonistas.
Núria Farré. facebook@cinemaperaestudiants.cat
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